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viernes, 24 de marzo de 2023

'Vivas las queremos: voces del mundo contra el feminicidio' -- Palabras de la editora

Vivas las queremos: voces del mundo contra el feminicidio constituye un documento urgente que busca alertar sobre una situación urgente: la pandemia de feminicidios que azota el mundo entero. 

El problema del maltrato a la mujer es un hecho global que en el mundo occidental se remonta a la época de la Grecia Clásica, desde donde las ideas de los filósofos griegos sobre la inferioridad de la mujer frente al hombre influyeron de manera determinante en la cultura, la religión, las tradiciones y la educación de todos los pueblos del hemisferio hasta nuestros días. 

El tema del feminicidio se aborda desde diversos puntos y a distintos niveles de la escala de violencia, cuyo desenlace es la muerte. El hilo común que enhebra todas las creaciones líricas de esta obra es la violencia contra la mujer por el hecho de ser mujer. 

En esta antología se respetó no solo el estilo lírico de cada autor, sino también su forma y estética de expresión. Este es un libro diverso, contundente, sensible y sincero que plasma las voces de 90 poetas consagrados y noveles de 24 países en un foro de denuncia, desahogo y sanación frente a la violencia de género hacia la mujer. Es hora de alzar nuestras voces a manera de alerta y de exigir igualdad de derechos humanos, respeto a la vida y seguridad para las mujeres por medio del cambio en la idiosincrasia machista y misógina hacia una sociedad que aprecie y cuide a cada quien como los seres humanos valiosos que somos. 

 

Patricia Schaefer Röder – Editora 








viernes, 18 de marzo de 2022

Libre: Voces venezolanas por la libertad de expresión -- Palabras de la Editora, Patricia Schaefer Röder

Este poemario surge de nuestra necesidad primordial de expresarnos como seres humanos y como ciudadanos. En un momento histórico en el que nos sentimos acallados, temerosos por nuestras vidas e inseguros del futuro de nuestros hijos, buscamos la vía para manifestar nuestro desacuerdo con lo que sucede en Venezuela, nuestra frustración por luchar a brazo partido durante décadas sin lograr un cambio positivo, nuestro dolor por tantos mártires que osaron disentir de la mordaza impuesta por la censura política, nuestro desengaño de la clase dirigente, nuestro sueño de poder llamarla de nuevo “la Tierra de Gracia” y sí, también el sueño de regresar algún día a nuestro hogar amado. 

Sumamos aquí las voces de poetas venezolanos que exponen sus opiniones en relación con el cumplimiento en Venezuela del Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ese que se refiere a la libertad de expresión. 

En medio de la prohibición al pensamiento libre que busca aplastar nuestras ideas y el porvenir de Venezuela gestamos este poemario actual, importante y urgente para mostrar la realidad a quienes deseen conocerla. Porque, en un país con censura, los ciudadanos terminan ciegos y sordos. 

 

Libre: Voces venezolanas por la libertad de expresión 

Patricia Schaefer Röder, Editora 

Ediciones Scriba NYC 

Colección Carey -- Poesía 

ISBN 9798985471304

A la venta presionando el enlace: 

https://www.amazon.com/Libre-venezolanas-libertad-expresi%C3%B3n-Spanish/dp/B09SNQBJDN/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr= 


 

viernes, 30 de octubre de 2020

Próximo sábado 7 de noviembre: Premiación del 6to. Certamen Internacional de Siglema 575

Saludos, queridos participantes del certamen y público general: 

 
Esperamos que todos ustedes y sus familias se encuentren bien. 
 
Estamos muy emocionados porque al fin llegó el día de la ceremonia de premiación del 6to. Certamen Internacional de Siglema 575 "Di lo que quieres decir" 2020 en memoria de la poeta puertorriqueña Maite Ramos Ortiz. La ceremonia se transmitirá en vivo a través de Facebook Live desde la página de Scriba NYC. 

Como es costumbre, una vez finalizada la ceremonia, habrá micrófono abierto para que los participantes tengan la oportunidad de compartir sus siglemas 575 con los demás y con el público que nos acompañe por Facebook Live. 

Por favor, tomen nota del cambio de hora; la ceremonia tendrá lugar a las 3:00 pm hora de Puerto Rico el sábado 7 de noviembre de 2020. Les sugerimos que corroboren la hora según la diferencia que haya con la zona en la que se encuentren. 
 
Y no olviden avisar de la premiación a sus familiares y amigos para que los acompañen por Facebook Live en el evento creado especialmente para ello en la página de Scriba NYC. 
 
Esperamos así contar con su grata presencia ese día. 
 
Cuídense mucho y que les vaya bonito, 
 
Patricia Schaefer Röder 

 
 
 
























domingo, 1 de julio de 2018

ABENTEUER IN CARACAS – AVENTURA EN CARACAS



Abenteuer in Caracas, von Tile Schaefer
© 1969
Wiesbadener Kurier
 
 
AVENTURA EN CARACAS

Por Tile Schaefer

Su rostro tenía aquel tono pardusco que muchas veces adquiere la piel de los europeos después de una larga estadía en el trópico, cuando no se vuelve colorada debido al elevado consumo de oporto y whisky. Con su pequeña estatura, cabello escaso y lentes de montura dorada y gran aumento, a través de los cuales pestañeaban dos ojos grises, lucía como cualquier otro. Parecía un pequeño contador o comerciante.

–¿Conoce usted Caracas? –preguntó–. Yo vivo aquí desde hace casi cuarenta años. En aquel momento, durante la gran quiebra bancaria en Alemania, usted sabe, al comienzo de la crisis, junté todos mis ahorros y vine aquí a probar suerte.
>>Hoy en día se encuentra aquí, junto a la practicidad gerencial y la objetividad del sentido comercial, no sólo la exquisita educación y cultura de los Amos del Valle, sino que de vez en cuando se topa uno con el don de la contemplación intuitiva, el contacto con lo sobrenatural; aquella relación con la naturaleza que yace adormecida bajo la superficie de una raza resultante de la mezcla de indios, negros y blancos.

El pequeño hombre bebió un sorbo de vino, carraspeó ligeramente y prosiguió:
–Debo decirle que soy agente de seguros. No tengo una gran oficina, no, no, sólo una empleada que contesta el teléfono y se encarga del papeleo, pero soy independiente.
>>Hace un par de meses encontré una tarde, al regresar de las visitas a mis clientes, una nota de ella donde decía que pasara ese mismo día por una casa en la Avenida El Bosque, en la urbanización La Florida, en relación con un seguro.
>>Después de comer un bocadillo tomé mi maletín con los documentos y me dirigí hacia la puerta. Aunque todavía era de tarde, ya estaba totalmente oscuro, ya que aquí el crepúsculo pasa muy rápido. A pesar de que estaba bastante caliente y húmedo decidí ir a pie.
>>Pronto comenzó a caer una fina llovizna. Aceleré el paso y finalmente me encontré algo jadeante frente a la casa indicada. Sin problema alguno llegué a la puerta, flanqueada por dos enormes agaves y mal alumbrada por un farol de opaca y escasa luz. Toqué el timbre y de lejos me respondió un tono quedo que se apagó rápidamente. Entonces se abrió chirriante la puerta de madera y hierro, y entré.
>>Un anciano negro de cabellos blancos vestido como sirviente me dejó entrar. Mencioné mi nombre y le dije que me esperaban. Él me pidió tomar asiento y esperar un momento mientras anunciaba mi llegada al señor de la casa.
>>Poco a poco se fue atenuando la luz de la gran lámpara de araña que colgaba del techo de vigas, ¿o tal vez sólo me lo pareció? El cansancio se apoderó de mí. Sentado en el sillón, justo cuando se me cerraban los ojos, vi por las ventanas cómo empezaban a caer rayos a la vez que retumbaban fuertes truenos. Entonces comenzó a caer uno de esos aguaceros tropicales que convierten instantáneamente cualquier paisaje en un lago. La lluvia golpeaba el techo de la casa de tal manera que la hacía temblar.
>>Al fin se arrastraron unos pasos, y desde el pasillo del fondo se me acercó un señor de tez morena con un traje impecablemente blanco. Imagínese usted, curiosamente olvidé sus facciones por completo. Solamente sus ojos, de un amarillo verdoso y con una rara expresión inanimada, son lo único que puedo recordar. Eso y su aspecto distinguido, con un toque de resignación y fatiga.
>>Me apresuré a presentarme y exponer el motivo de mi visita. Se mantuvo quieto durante un momento y luego movió la cabeza de un lado al otro, lentamente, penetrándome con la mirada. Así estuvimos parados, uno frente al otro, no sé por cuánto tiempo. Entonces, con un movimiento repentino, volvió la mitad derecha de su rostro hacia mí y dijo: "Se equivoca señor, hoy hace cuarenta años me quité la vida". Y vi cómo de un pequeño orificio dentado y rojiazul en su sien bajaba lentamente un delgado hilo de sangre.
>>En ese momento un rayo especialmente intenso iluminó la sala deslumbrándolo todo, y junto con el ensordecedor trueno que le siguió perdí el conocimiento.

>>Desperté al sentir que la humedad cubría mi rostro. Me incorporé aturdido. Estaba tendido en la calle, junto al viejo muro del jardín. Las hojas del enorme árbol de caucho, sacudidas por el viento, me echaban sus gotas en la cara. Había dejado de llover y una delgada medialuna me miraba parpadeando maliciosamente. No sé cómo llegué allí. Mi maletín ya no estaba, debí haberlo perdido. A duras penas me levanté y me fui tambaleando a casa.

–¿Qué me dice usted al respecto? –continuó–. ¿Alucinación? ¿Sueño? Puede ser, ¿quién sabe? Por lo demás le aseguro que nunca antes en mi vida me había pasado algo parecido. Pero escuche el final de la historia: por supuesto que pesqué un buen resfriado, incluso estuve en cama por dos días. Pero el incidente me robó la tranquilidad.
>>Lo primero que hice cuando regresé a la oficina fue preguntarle a la secretaria por aquella llamada telefónica. Resultó ser que la señorita se equivocó al anotar la dirección. En realidad se trataba de una calle del mismo nombre en otra urbanización de Caracas. El señor también había vuelto a llamar. ¿Así que todo no fue sino una coincidencia? Se imaginará que esa explicación no me satisfizo de ninguna manera y que aquel asunto no me dejaba en paz.
>>El jardín yacía quieto bajo el sol resplandeciente, no había ni una brisita que moviera la gran palmera, sólo un par de iguanas se trepaban lentamente por las ramas del árbol de caucho. Sacudí el portón; estaba cerrado. Desconcertado, observé la casa que parecía mirarme de manera sombría y amenazante.
>>Me di la vuelta y caminé hacia la casa de al lado, una pequeña quinta pintada de amarillo y sin patio delantero. Una anciana criolla con ropa dominguera estaba sentada en la terraza del frente, leyendo el diario mientras fumaba un tabaco. Me acerqué saludándola de manera cortés y le pregunté si sus vecinos habrían salido, porque el portón estaba cerrado. "Señor –respondió la vieja, mirándome fijamente y con desconfianza– debe estar equivocado, esa casa lleva muchos años vacía. Pero si está interesado en alquilarla, sepa que yo tengo la llave y se la puedo mostrar". Le respondí afirmativamente, ella buscó un llavero y nos dirigimos hacia la calle mientras me contaba que nadie quería alquilar ni comprar esa casa, porque se decía que allí había espíritus, ánimas.
>>Entramos por el portón hacia la casa, caminando por el sendero de baldosas. Con algo de esfuerzo le dio vuelta a la llave en el cerrojo pesado y oxidado. Pasamos. Sí, esa era la antesala que ya yo conocía, ¡pero estaba vacía! Aquí desde luego que no había vivido nadie desde hacía años. Los alféizares de las ventanas estaban cubiertos de una gruesa capa de polvo y un vidrio roto parecía servirle de entrada al escondrijo a algunas mariposas nocturnas enormes que estaban pegadas al techo. Telarañas en las esquinas, por todo el suelo había pedazos de papel y los restos de una caja rota.
>>La vieja criolla me miró sin comprender. Negando con la cabeza me di vuelta para irme. Cuando tomé el pomo de la puerta, mi vista cayó hacia la parte trasera de la entrada. ¡Allí estaba mi maletín negro!

El pequeño hombre bebió un sorbo de su vaso, apagó su cigarrillo y me dijo:
–Y ahora señor, le pregunto: ¿qué opina usted de todo esto?


©1969 TILE SCHAEFER 
TRAD. ©2009 Patricia Schaefer Röder 
  
  

jueves, 24 de marzo de 2016

DAS ABENDESSEN


—Hallo Alte. Schau mal was ich Dir mitgebracht habe. Schön, nicht wahr?
—Ja...
—Entschuldige wegen gestern. Du weißt ja, ich verliere die Kontrolle wenn ich Heim komme und das Essen nicht fertig ist.
—Ja...
—Dein Auge sieht schon viel besser aus.
—Ja...
—Also gib mir schon das Essen. Wenigstens ist es heute schon fertig. Sehr gut. Deshalb muss ich Dich ja zügeln. Wenn ich das nicht machen würde, wärest Du eine Wilde.
—Ja...
—Du weißt, dass ich es nur gut meine. Du warst ja immer schon faul. Kannst dankbar sein, dass Du mich hast und ich Dir deinen Platz zeige, damit Du lernst.
—Ja...
—Hier fehlt Salz! Aber was ist den los mit Dir? Kannst Du noch nicht mal das Essen richtig salzen? Wirklich, welch ein unnütz! Gib mir das Salz ich werde es mir selber drauf machen!
—Ja...
—Was hast Du an diese Bohnen getan? Die schmecken ja bitter! Alte, hast schon wieder das Essen versaut, aber gut ich werde es ja essen müssen was bleibt mir noch anderes übrig.
—Ja...
—Und was hast Du den ganzen Tag gemacht? Sicher nur den ganzen Nachmittag in die Glotze geschaut, nicht? Welche Faulheit! Hast Du wenigstens die Wohnung geputzt und die Wäsche gewaschen?
—Ja...
—Hättest Dich ja auch umziehen können um mich zu empfangen, oder? Ich habe den ganzen Tag geschuftet wie ein Ochse und wenn ich Heim komme möchte ich meine Frau hübsch auffinden, hast Du verstanden?
—Ja...
—Versuche Dich nett zu machen, aber da ist ja sowieso nicht viel drin. Hast Du Dich mal in der letzten Zeit im Spiegel gesehen? Du bist fett, faltig und voller Krampfadern.
—Ja...
—Aber es bleibt mir nichts anderes übrig. Du hast nie für viel getaugt, nur um die Beine aufzumachen und dann Kinder zu kriegen.
—Ja...
—Apropos Alte, heute bist Du dran!
—Ja...
—Und ich will keine Ausreden.
—Ja...
—Von wegen Kopfweh oder, dass Du heute keine Lust hast! Das wirst Du nicht bei mir anwenden können.
—Ja...
—Ich gehe jetzt ins Bett und warte auf Dich. Hast Du verstanden? Und trödle nicht, denn auf einmal werde ich müde.
—Ja...
—Räume die Küche auf und komm. Mach schnell, ich bin müde und Morgen muss ich früh raus zur Arbeit.
—Ja...
—Alte! Bist Du fertig? Mach schnell ich zeig’s Dir noch! Lass mich nicht im dunkeln hier warten! Komm sofort!
—Ja...
—Aber was ist den los mit Dir? Du bist langsamer als sonst! Komm jetzt endlich ich werde immer müder...!
—Ja...
—Warum dauert das so lange? Was machst Du so viel? Ich schlafe ja schon fast!
—Ja...
—Na endlich! Es konnte wohl nicht länger dauern! Ich hoffe ja, dass wenigstens die Küche sauber ist!
—Ja...
—Wirst Du die ganze Nacht an der Tür stehen bleiben? Ich hab Dir gesagt Du sollst endlich kommen!
—Ja...
—Ich bin so Hundemüde... Was hast Du da in der Hand? Komm her ich kann es nicht sehen!
—Ja...
—Na rennen brauchst Du ja auch nicht! Aber... Was ist denn das? Ein Messer...?!
—Ja!


© 2010 „La Cena“ Patricia Schaefer Röder
http://patriciaschaeferroder.blogspot.com/2010/04/la-cena.html
Übersetzt von Corinna Cohen © 2014


miércoles, 16 de diciembre de 2015

SIEMPRE CADA DÍA (ALLE JAHRE WIEDER)


Siempre cada día
viene el Niño Dios
a la Tierra viva
donde Él nació.

Entra en nuestras casas
bendiciéndonos
y nos acompaña
con su gran amor.

Él está a mi lado
tímido y sin hablar
bien me ha guiado
por la senda de paz.


(Alle Jahre wieder) Villancico alemán  
Wilhelm Hey, Friedrich Silcher, 1837 
Versión en castellano de Patricia Schaefer Röder © 2014

 

miércoles, 27 de mayo de 2015

EL POST ANTILLANO PR MAYO 2015 -- COLUMNA DE MARIOANTONIO ROSA


Patricia Schaefer Röder: la persuasión minimalista
El Post Antillano — Sábado 23 de Mayo de 2015 00:00
Marioantonio Rosa
Sección: Página 0 - Creativo
 
El término minimal fue utilizado por primera vez por el filósofo británico Richard Wollheim en 1965, para referirse a las pinturas de Ad Reinhardt y a otros objetos de muy alto contenido intelectual, pero de bajo contenido formal o de manufactura, como los «ready-made» de Marcel Duchamp. Ya después se fue haciendo desde esa primerísima partícula de composición de un todo y hacia un todo una genuina entidad de apreciación. en su ámbito más general, se refiere a cualquier cosa que haya sido reducida a lo esencial, despojada de elementos sobrantes. Es una traducción transliteral del inglés minimalist, que significa minimista, o sea, que utiliza lo mínimo (minimal en inglés). Es la tendencia a reducir a lo esencial. Se aplica también a los grupos o individuos que practican el ascetismo y que reducen sus pertenencias físicas y necesidades al mínimo, es también el significado a simplificar todo a lo mínimo. Y si tenemos esa visión tan esencial de un concepto que parte de lo mínimo hacia un universo en significado y forma, entonces estamos frente a un evento que debemos detenernos a contemplar y si hay poesía la persuasión es definitiva. Siempre he definido la persuasión en poesía y en las artes como una invitación al acto de la expresión en gran legitimidad y en ausencia de estructuras o nombres, si bien, las técnicas.
 
Aparte de la etimología del concepto “minimalista” quiero figurarme esa “reducción” a la forma que encierra en este caso un poema como un desprendimiento capaz de conmover en mensaje y continuidad.
 
Es decir que el poeta en su verdad, conduce y transforma el orden establecido por la misma poesía; de él, un cauce transfigura la letra escrita, inconfundible y expresada. No daría este escrito para nombres y causantes de nueva poesía.
 
Entonces hablamos de Patricia Schaefer Roder dentro de esa misma premisa. Hay un evento provocador: su nuevo libro Siglema 575, a lo que añado, una nueva audacia de remover órdenes y pautas y decirnos que la imaginación no elige un canal, un trance, una brújula cerca o la conmemoración de un mapa. Hablemos pues de una trayectoria en diferencia y en verdad transformadora hace brillar la siempre inconclusa acústica donde vive de su sonido, la creación:
 
1. La fuerza de escribir. Háblame de tus comienzos, autores provocadores, tus primeros poemas o los primeros párrafos rumbo a tu identidad como escritora.
“Una de mis más grandes pasiones es escribir. Debo haberlo heredado de mi padre, que disfrutaba tanto la lectura como la escritura. Claro, teniendo una familia de cuatro hijos que hacían mucho ruido todo el tiempo, todos los días, a mi padre no se le hacía nada fácil concentrarse en sus textos. Sin embargo, dejó varios ensayos, poemas y cuentos interesantes, así como su autobiografía y un libro traducido del español al alemán. Siendo hijos de una pareja alemana que emigró a Venezuela a mediados del siglo pasado, mis padres nos animaban a mis hermanos y a mí, a escribirles cartas (en alemán) a la familia que quedaba en Alemania. Definitivamente fue un ejercicio excelente de creatividad, idiomas y de cierta manera, incluso de interpretación”.
 
2. Escoges el siglema como manifiesto poético. ¿Es el siglema una vanguardia? ¿Soluciona la búsqueda de novedad?
“Para mí, desarrollar el siglema ha sido la siguiente etapa natural en mi crecimiento como escritora. Si bien se dice que los escritores deben ser innovadores, en principio no fue esa la intención consciente de mi propuesta. El siglema no fue para nada concebido como un artilugio novedoso de la lírica; más bien es una respuesta más clara al mundo que nos rodea. Las generaciones actuales vienen enfocándose cada vez más en la esencia de las cosas, lo importante, lo genuino, lo puro. En ese sentido, podría considerarse el siglema como un movimiento de vanguardia dentro de la poesía; una nueva manera de escribir poesía minimalista que se basa en la máxima de que “todo se originó de un punto y todo puede reducirse a un punto”.
 
3. ¿Cómo ves el propósito de lo que debe hacer la poesía en una sociedad moderna, deshabilitada y sin íconos reformadores?
“La poesía es el canto del alma. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Si bien la exploración del universo y las emociones desde el alma ha ido desdoblándose a lo largo de la historia, enfocándose en la búsqueda de las diferentes verdades de cada era, las personas que conforman la sociedad moderna son seres humanos como los que hubo antes y los que habrá en el futuro. En la actualidad, los íconos han sido sustituidos por un movimiento inmenso de personas comunes que busca llegar al corazón de todo; definiendo, comprendiendo, profundizando y abrazando la diversidad de aquello que les importa. Es allí donde la poesía actúa, una vez más, como agente catalizador de esta eterna búsqueda del alma”.
 
4. Siglema 575. Temas, búsquedas o laberintos. Háblanos de tu libro.
La versatilidad del siglema nos permite abordar cualquier tema que nos mueva en el estilo que cada poeta desee usar. Así, mi libro tiene cinco secciones: Sobre la poesía, A la familia, La esencia femenina, Cosas del alma y Pasiones. A lo largo de mi vida, el tema de la mujer ha sido una constante que se ha reflejado en todos mis proyectos, así como la relación de la mujer con el alma, la pasión que la hace respirar y su personificación en la luna. Siglema 575: poesía minimalista es una obra muy íntima que transita distintas veredas en la exploración de mi propia esencia y del mundo en que habito.

Un siglema 575 es un poema que se escribe en base a las letras de la palabra o palabras que definen su tema y que constituyen su título. El tema es libre y las palabras que lo definen forman el título, el cual queda representado como una especie de acrónimo, con las siglas separadas entre ellas por un espacio. Cada estrofa posee tres versos, de los cuales la primera palabra del primero debe comenzar con la letra correspondiente a la sigla que le toca. La métrica es 5-7-5, con rima libre. Por su naturaleza acrónima, las estrofas deben poder funcionar independientemente como un poema autónomo, y en conjunto, como parte de un poema de varias estrofas que gire alrededor del mismo tema. En un siglema 575 hay tantas estrofas como letras posea el título.

Nuestras letras viven ceñidas a estas propuestas como Siglema 575 de Patricia Schaefer Roder donde la novedad nos da el escenario exacto de lo que debe ser la poesía; una libertad de verbo y forma, una constancia de identidad, un discurso de cambio y revolución, y desde ahí la magnitud, la plenitud, la excelencia.

Saludamos este libro en todas su expresiones, en esa persuasión que nos hace regresar al punto, y creer en él. No podría escribir otro cierre que no fuera este poema:

Por este verbo
que nutre mi espíritu
escribo siempre.
 
Alas del alma
Tantas ideas libres
Vuelan en alto.
 
Lejos, muy lejos
Puedo soñar contigo
Palabra adentro.
 
Abre las letras
Secretos escondidos
En el corazón…
 
Arriba, vida
Hazme respirar hondo
Lápiz en mano.
 
Solas, nosotras
Debemos descubrirnos
Para existir…
 
(P A L A B R A S)