domingo, 1 de julio de 2018

ABENTEUER IN CARACAS – AVENTURA EN CARACAS



Abenteuer in Caracas, von Tile Schaefer
© 1969
Wiesbadener Kurier
 
 
AVENTURA EN CARACAS

Por Tile Schaefer

Su rostro tenía aquel tono pardusco que muchas veces adquiere la piel de los europeos después de una larga estadía en el trópico, cuando no se vuelve colorada debido al elevado consumo de oporto y whisky. Con su pequeña estatura, cabello escaso y lentes de montura dorada y gran aumento, a través de los cuales pestañeaban dos ojos grises, lucía como cualquier otro. Parecía un pequeño contador o comerciante.

–¿Conoce usted Caracas? –preguntó–. Yo vivo aquí desde hace casi cuarenta años. En aquel momento, durante la gran quiebra bancaria en Alemania, usted sabe, al comienzo de la crisis, junté todos mis ahorros y vine aquí a probar suerte.
>>Hoy en día se encuentra aquí, junto a la practicidad gerencial y la objetividad del sentido comercial, no sólo la exquisita educación y cultura de los Amos del Valle, sino que de vez en cuando se topa uno con el don de la contemplación intuitiva, el contacto con lo sobrenatural; aquella relación con la naturaleza que yace adormecida bajo la superficie de una raza resultante de la mezcla de indios, negros y blancos.

El pequeño hombre bebió un sorbo de vino, carraspeó ligeramente y prosiguió:
–Debo decirle que soy agente de seguros. No tengo una gran oficina, no, no, sólo una empleada que contesta el teléfono y se encarga del papeleo, pero soy independiente.
>>Hace un par de meses encontré una tarde, al regresar de las visitas a mis clientes, una nota de ella donde decía que pasara ese mismo día por una casa en la Avenida El Bosque, en la urbanización La Florida, en relación con un seguro.
>>Después de comer un bocadillo tomé mi maletín con los documentos y me dirigí hacia la puerta. Aunque todavía era de tarde, ya estaba totalmente oscuro, ya que aquí el crepúsculo pasa muy rápido. A pesar de que estaba bastante caliente y húmedo decidí ir a pie.
>>Pronto comenzó a caer una fina llovizna. Aceleré el paso y finalmente me encontré algo jadeante frente a la casa indicada. Sin problema alguno llegué a la puerta, flanqueada por dos enormes agaves y mal alumbrada por un farol de opaca y escasa luz. Toqué el timbre y de lejos me respondió un tono quedo que se apagó rápidamente. Entonces se abrió chirriante la puerta de madera y hierro, y entré.
>>Un anciano negro de cabellos blancos vestido como sirviente me dejó entrar. Mencioné mi nombre y le dije que me esperaban. Él me pidió tomar asiento y esperar un momento mientras anunciaba mi llegada al señor de la casa.
>>Poco a poco se fue atenuando la luz de la gran lámpara de araña que colgaba del techo de vigas, ¿o tal vez sólo me lo pareció? El cansancio se apoderó de mí. Sentado en el sillón, justo cuando se me cerraban los ojos, vi por las ventanas cómo empezaban a caer rayos a la vez que retumbaban fuertes truenos. Entonces comenzó a caer uno de esos aguaceros tropicales que convierten instantáneamente cualquier paisaje en un lago. La lluvia golpeaba el techo de la casa de tal manera que la hacía temblar.
>>Al fin se arrastraron unos pasos, y desde el pasillo del fondo se me acercó un señor de tez morena con un traje impecablemente blanco. Imagínese usted, curiosamente olvidé sus facciones por completo. Solamente sus ojos, de un amarillo verdoso y con una rara expresión inanimada, son lo único que puedo recordar. Eso y su aspecto distinguido, con un toque de resignación y fatiga.
>>Me apresuré a presentarme y exponer el motivo de mi visita. Se mantuvo quieto durante un momento y luego movió la cabeza de un lado al otro, lentamente, penetrándome con la mirada. Así estuvimos parados, uno frente al otro, no sé por cuánto tiempo. Entonces, con un movimiento repentino, volvió la mitad derecha de su rostro hacia mí y dijo: "Se equivoca señor, hoy hace cuarenta años me quité la vida". Y vi cómo de un pequeño orificio dentado y rojiazul en su sien bajaba lentamente un delgado hilo de sangre.
>>En ese momento un rayo especialmente intenso iluminó la sala deslumbrándolo todo, y junto con el ensordecedor trueno que le siguió perdí el conocimiento.

>>Desperté al sentir que la humedad cubría mi rostro. Me incorporé aturdido. Estaba tendido en la calle, junto al viejo muro del jardín. Las hojas del enorme árbol de caucho, sacudidas por el viento, me echaban sus gotas en la cara. Había dejado de llover y una delgada medialuna me miraba parpadeando maliciosamente. No sé cómo llegué allí. Mi maletín ya no estaba, debí haberlo perdido. A duras penas me levanté y me fui tambaleando a casa.

–¿Qué me dice usted al respecto? –continuó–. ¿Alucinación? ¿Sueño? Puede ser, ¿quién sabe? Por lo demás le aseguro que nunca antes en mi vida me había pasado algo parecido. Pero escuche el final de la historia: por supuesto que pesqué un buen resfriado, incluso estuve en cama por dos días. Pero el incidente me robó la tranquilidad.
>>Lo primero que hice cuando regresé a la oficina fue preguntarle a la secretaria por aquella llamada telefónica. Resultó ser que la señorita se equivocó al anotar la dirección. En realidad se trataba de una calle del mismo nombre en otra urbanización de Caracas. El señor también había vuelto a llamar. ¿Así que todo no fue sino una coincidencia? Se imaginará que esa explicación no me satisfizo de ninguna manera y que aquel asunto no me dejaba en paz.
>>El jardín yacía quieto bajo el sol resplandeciente, no había ni una brisita que moviera la gran palmera, sólo un par de iguanas se trepaban lentamente por las ramas del árbol de caucho. Sacudí el portón; estaba cerrado. Desconcertado, observé la casa que parecía mirarme de manera sombría y amenazante.
>>Me di la vuelta y caminé hacia la casa de al lado, una pequeña quinta pintada de amarillo y sin patio delantero. Una anciana criolla con ropa dominguera estaba sentada en la terraza del frente, leyendo el diario mientras fumaba un tabaco. Me acerqué saludándola de manera cortés y le pregunté si sus vecinos habrían salido, porque el portón estaba cerrado. "Señor –respondió la vieja, mirándome fijamente y con desconfianza– debe estar equivocado, esa casa lleva muchos años vacía. Pero si está interesado en alquilarla, sepa que yo tengo la llave y se la puedo mostrar". Le respondí afirmativamente, ella buscó un llavero y nos dirigimos hacia la calle mientras me contaba que nadie quería alquilar ni comprar esa casa, porque se decía que allí había espíritus, ánimas.
>>Entramos por el portón hacia la casa, caminando por el sendero de baldosas. Con algo de esfuerzo le dio vuelta a la llave en el cerrojo pesado y oxidado. Pasamos. Sí, esa era la antesala que ya yo conocía, ¡pero estaba vacía! Aquí desde luego que no había vivido nadie desde hacía años. Los alféizares de las ventanas estaban cubiertos de una gruesa capa de polvo y un vidrio roto parecía servirle de entrada al escondrijo a algunas mariposas nocturnas enormes que estaban pegadas al techo. Telarañas en las esquinas, por todo el suelo había pedazos de papel y los restos de una caja rota.
>>La vieja criolla me miró sin comprender. Negando con la cabeza me di vuelta para irme. Cuando tomé el pomo de la puerta, mi vista cayó hacia la parte trasera de la entrada. ¡Allí estaba mi maletín negro!

El pequeño hombre bebió un sorbo de su vaso, apagó su cigarrillo y me dijo:
–Y ahora señor, le pregunto: ¿qué opina usted de todo esto?


©1969 TILE SCHAEFER 
TRAD. ©2009 Patricia Schaefer Röder 
  
  

sábado, 10 de marzo de 2018

'Mi dulce curiosidad', novela de Amanda Hale; semblanza de Carmen D. Hernández – El Nuevo Día, Puerto Rico

'Mi dulce curiosidad', novela de Amanda Hale; traducida por Patricia Schaefer Röder.
Semblanza de Carmen D. Hernández – El Nuevo Día, Puerto Rico, noviembre 2017.




  


'Mi dulce curiosidad', novela de Amanda Hale 
Ediciones Scriba NYC Puerto Rico, agosto 2017
ISBN 9780984572779 

Disponible en Amazon.com en el siguiente enlace: 




lunes, 19 de febrero de 2018

4to. CERTAMEN INTERNACIONAL DE SIGLEMA 575 “DI LO QUE QUIERES DECIR” 2018 DE SCRIBA NYC



Scriba NYC Soluciones Integrales de Lenguaje convoca al 4to. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2018.


Bases:
1-         Podrán participar todas las personas mayores de 16 años, sin importar su lugar de residencia ni su nacionalidad, a excepción del ganador del certamen del año anterior.
2-         Los siglemas 575 deberán estar escritos en castellano y cumplir con las características que los definen. Estas se encuentran en: http://siglema575.blogspot.com/2014/12/siglema-575.html y http://patriciaschaeferroder.blogspot.com/2011/11/siglema-575.html.
3-         La temática es libre.
4-         Cada participante podrá enviar un máximo de tres (3) siglemas.
5-         Las participaciones se harán por correo electrónico a la siguiente dirección: certamen@scribanyc.com. En el título del mensaje deberá decir “Certamen Siglema 575”. En el cuerpo del mensaje deberán consignarse los datos del participante (nombre y apellido, fecha de nacimiento, país de residencia, dirección física, correo-e, teléfono) y una nota autorizando a Scriba NYC para publicar los siglemas participantes en el blog de Internet http://siglema575.blogspot.com/ con el fin de difundir las obras de los participantes, así como también en el libro de la antología del certamen, en caso de que resultasen escogidas. Los siglemas deberán estar anexos al mensaje en formato Word (.doc o .docx), cada uno en documento aparte que llevará el título del siglema, sin ninguna otra identificación.
6-         Los participantes retendrán los derechos sobre sus obras.
7-         El primer premio consistirá de una fotografía original autografiada de la colección “Encanto” del artista Jorge Muñoz valorada en US $200.00 o su equivalente, una copia impresa de la antología y diploma. El segundo y tercer premio consistirá cada uno de una copia impresa de la antología y diploma. Las menciones especiales recibirán un diploma.
8-         La fecha límite de recepción de las obras es el 31 de mayo de 2018 a las 3:00 pm, hora de Puerto Rico.
9-         Se publicará un libro antológico del certamen con siglemas escogidos por el jurado.
10-       El jurado internacional estará compuesto de cinco personas de la literatura y se dará a conocer en la ceremonia de premiación. Dicho evento tendrá lugar en San Juan, Puerto Rico en el mes de septiembre de 2018.
11-       Ninguno de los premios podrá declararse desierto. El fallo del jurado será inapelable.
12-       La participación en el certamen implica la total aceptación de las bases.

martes, 13 de febrero de 2018

Premiación 3er. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2017


El sábado 3 de febrero de 2018 a la 1:00 pm tuvo lugar en la Universidad Politécnica de Puerto Rico, en San Juan, la ceremonia de premiación del 3er. Certamen Internacional de Siglema 575 “Di lo que quieres decir” 2017.

El evento fue auspiciado por Scriba NYC Soluciones Lingüísticas Integradas, así como también por el Pen Club de Puerto Rico Internacional y la Universidad Politécnica. La maestra de ceremonias fue la Dra. Maritza Álvarez Machín, quien dio la bienvenida al público asistente y a quienes nos acompañaron en vivo vía Facebook.

Patricia Schaefer Röder habló a nombre de Scriba NYC; mencionó que era ese el tercer certamen consecutivo “Di lo que quieres decir”, parte de la iniciativa de la compañía por animar al público hispanohablante a probar la poesía minimalista y a su vez difundir las buenas letras en un encuentro lírico internacional.

La Dra. Álvarez Machín presentó al jurado evaluador, compuesto por cinco escritores destacados de cuatro países: Domingo Hernández Varona (EE.UU.), María Dávila (Puerto Rico), Nora Cruz Roque (Puerto Rico), Nahir Márquez (Venezuela/Alemania) y Leticia Rojas (Venezuela). Se habló de la organización del certamen, en el que participaron poetas de trece países de América y Europa, quienes se atrevieron a decir lo que querían decir. Escritores de Puerto Rico, Venezuela, Estados Unidos, Colombia, Argentina, México, Cuba, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Brasil y España aceptaron el reto de crear siglemas 575, enviando 264 entradas.

María Dávila, en representación del jurado, habló acerca del proceso de evaluación, así como también de la calidad de los poemas y la gran variedad de temas presentados.

A nombre de Scriba NYC, Patricia Schaefer Röder leyó el laudo y se llamó a los poetas ganadores para la entrega de certificados y lectura de sus respectivos siglemas 575. Las obras de aquellos participantes que no pudieron asistir fueron leídas magistralmente por el poeta Noel Ernesto Ramírez.

Primer premio: PADRE, de Idis Parra Batista; Cuba
Segundo premio: LLEGASTE, de Pedro Yajure Mejía; Venezuela
Tercer premio: SIESTA EN TUS LABIOS, de Mary Ely Marrero-Pérez; Puerto Rico

Mención de honor: UNA CANCIÓN DESESPERADA, de Doris Irizarry Cruz; Puerto Rico
Mención de honor: LIBERTAD, de María del Pilar Reyes; EE.UU./Puerto Rico
Mención de honor: CULTURA, de Yarimar Marrero Rodríguez; Puerto Rico
Mención de honor: ENTELEQUIA, de Raúl Castillo Soto; EE.UU./Puerto Rico
Mención de honor: HILOS, de Silvia Alicia Balbuena; Argentina
Mención de honor: SOMBRA, de Inocencio Hernández; España
Mención de honor: LUCES, de Mariana Aguiar Caorsi; Uruguay

Se procedió a la entrega de certificados a los autores de los siglemas 575 seleccionados en la antología Di lo que quieres decir 2017.

Luego, todos disfrutaron de un intermedio musical por parte de la cantante Celia Chabrier y la bailarina Juliana Nieto, que hicieron una interpretación divina de un variado repertorio.

Después de un refrigerio, los asistentes compartieron sus siglemas 575 en micrófono abierto para el disfrute de todos.

Se agradeció al público y a los auspiciadores y se invitó a los presentas a que se animaran a participar en el certamen de 2018, ya convocado en los medios de comunicación.