jueves, 22 de noviembre de 2018

“Dai Ling 2”, fragmento de ‘Mi dulce curiosidad’, novela de Amanda Hale

  
  

...Las notas del Concierto para violoncelo de Elgar hacían eco en el silencio y entraban en las órbitas que mantenían girando a los planetas. El tono profundo de la cuerda Do abierta vibró a través del mundo silente del inmortal Beethoven, cuya genialidad rodeaba el universo, colocando en posición las esferas que giraban en el cosmos, cada una un aro de quintas cruzado por una escala de siete; la octava, subiendo eternamente, repitiéndose a sí misma, bordeada de sus propios doce tonos...”.


Mi dulce curiosidad, novela de Amanda Hale
Traducción de Patricia Schaefer Röder
2017 Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-7-9
 

miércoles, 21 de noviembre de 2018

“Dai Ling 6”, fragmento de ‘Mi dulce curiosidad’, novela de Amanda Hale


  
  
...Las notas del Concierto para violoncelo de Elgar hacían eco en el silencio y entraban en las órbitas que mantenían girando a los planetas. El tono profundo de la cuerda Do abierta vibró a través del mundo silente del inmortal Beethoven, cuya genialidad rodeaba el universo, colocando en posición las esferas que giraban en el cosmos, cada una un aro de quintas cruzado por una escala de siete; la octava, subiendo eternamente, repitiéndose a sí misma, bordeada de sus propios doce tonos...”.
 
 
Mi dulce curiosidad, novela de Amanda Hale
Traducción de Patricia Schaefer Röder
2017 Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-7-9
 

martes, 20 de noviembre de 2018

“Talya 3”, fragmento de ‘Mi dulce curiosidad’, novela de Amanda Hale

 
 

 “...El patólogo retiró la sábana. Era un hombre. Talya vio todo en un abrir y cerrar de ojos: genitales encogidos, lesión en el cuello, cara ennegrecida, pelo enmarañado en el pecho pálido, tonalidad cerosa alrededor de la media luna de las uñas. Miró al patólogo, quien asintió. Talya deslizó el escalpelo en el lugar blando debajo de la caja torácica y lo haló hacia abajo, hasta el hueso púbico. Su brazo bueno. Tan fácil. Era como deslizarse por el agua; el cuerpo generoso se abría solo para revelar sus órganos magullados...”.
 
 
Mi dulce curiosidad, novela de Amanda Hale
Traducción de Patricia Schaefer Röder
2017 Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-7-9
 
 

lunes, 19 de noviembre de 2018

“Dai Ling 1”, fragmento de ‘Mi dulce curiosidad’, novela de Amanda Hale

  

...Los tonos medidos de la inconfundible suite de Bach resonaban por la calle Bloor hasta la esquina de Sherbourne. Una joven de cabello cobrizo se inclinaba sobre su violoncelo cual amante, meciéndose mientras extraía de él una opulenta sonoridad. La chica se posaba sobre una cornisa cerca de las puertas batientes de un edificio grande gris, del que salían precipitados los empleados de oficina, abotonándose los abrigos, corriendo hacia el metro. Algunos paraban, deslumbrados por la melodía que contrapunteaba con el constante murmullo del tráfico, el zumbido de ruedas de bicicleta, el chillido distante de aviones que volaban en círculo sobre la ciudad, bajando en espiral para aterrizar en el Aeropuerto Internacional Pearson. La música gemía con aquel sonido que hacen las cuerdas cuando se tocan con crin de caballo siberiano: expresivo, afectado, exquisitamente dulce; esa clase de agonía...”.
 
 
Mi dulce curiosidad, novela de Amanda Hale
Traducción de Patricia Schaefer Röder
2017 Ediciones Scriba NYC
ISBN 978-0-9845727-7-9